miércoles 30 de septiembre de 2009

Ablación en el Senegal

Transcribo este artículo de Sandra Valent para El Periódico
Princesas mutiladas
Mujeres senegalesas explican cómo viven su sexualidad tras haber sufrido la ablación
 SANDRA Valent
COOPERANTE DE CATALUNYA CASAMANCE
Se llama Ndeye Ami. Tiene tan solo 6 añitos y una mirada dulce y tierna que me roba el corazón. Hacía días que no la veía cruzar la calle, como de costumbre, haciendo mil y un recados: comprar azúcar, té o incluso tabaco para los adultos. La pequeña vive en Kafountine con su tía, Thiebbou Sew, que se ocupa de ella. Su padre reside en otro pueblo, Bignona, y su madre, en Ziguinchor.
Me entristece pensar que esta princesita, obediente y trabajadora como la mayoría de niñas senegalesas, va a crecer sin el calor de sus progenitores. Pregunté a su tía por Ndeye Ami y me dijo: «Verás, durante la época de lluvias, las niñas están de vacaciones, no van a la escuela, y se aprovecha este momento para practicarles la circuncisión». No pude ocultar mi dolor y mi frustración ante tal revelación. Solté, sin pensarlo, un «no», a lo que los presentes me respondieron sonriendo: «Es nuestra cultura. No pasa nada. Se encuentra perfectamente».
Permanecí con mis amargos pensamientos en silencio y dejé que las lágrimas rodaran por mis mejillas ante la mirada atónita de la mujer y de mi amigo, Bacary, ambos senegaleses. Ndeye Ami sufrirá en el futuro las nefastas consecuencias físicas y psicológicas de una práctica aberrante, discriminatoria y peligrosa para la salud de la mujer. Por el simple hecho de no ser un varón, tal vez le arrancaron para siempre toda posibilidad de obtención de placer sexual. 
En este país del África subsahariana, la ablación, la extirpación del clítoris, está prohibida por ley. Pero, a pesar de ello, la mutilación genital femenina se continúa practicando entre la comunidad musulmana del sur del país, en la región de Casamance.
Se calcula que el 20% de las mujeres senegalesas han sido sometidas a esta práctica, muy arraigada sobre todo entre la etnia mandinga y la diola. «No llores. No pasa nada», insistió Thiebbou Sew. «Ha estado un par de días que no podía caminar bien, pero ahora ya se encuentra perfectamente. Puedes ir a verla si quieres».
La ablación aquí es un tema tabú. Los hombres niegan que comporte múltiples consecuencias negativas para la salud e impida además a sus mujeres gozar de forma sana de las relaciones sexuales. «Y tanto que alcanzan el clímax», se pavonean ellos.
El origen de la circuncisión femenina es la falsa creencia que una mujer mutilada es más fiel, más limpia, tiene menos complicaciones en el parto y es más religiosa para llegar virgen al matrimonio.
La realidad es justamente todo lo contrario. Esta agresión contra el cuerpo femenino puede provocar infecciones, hernias y tumores en las niñas y, en algunos casos, incluso pueden fallecer por complicaciones derivadas de la intervención, que se realiza muchas veces de forma precaria.
Una misma cuchilla o tijera puede ser utilizada para realizar la extirpación del clítoris de más de una niña y, en muchas ocasiones, ni tan siquiera se anestesia la zona. En el futuro, buena parte de estas mujeres jamás podrán disfrutar de relaciones sexuales placenteras, tan solo dolorosas, además de tener problemas a la hora de dar a luz o patologías diversas relacionadas con la intervención, como fístulas o tumores.

Pregunté a Thiebbou Sew si las mujeres no tienen dificultades en sus relaciones sexuales con el clítoris mutilado. «Para nada. Disfrutamos igual que vosotras. Yo siento mucho placer», contestó a la defensiva. Su amiga Astun, prostituta, asintió.
Aseguró que es duro, porque la intervención es dolorosa, pero que en el futuro no supone ningún problema para gozar del sexo. No es la misma versión que da Mariama, de 33 años, o Vanesa, de 24. Ambas aseguran que tienen grandes dificultades para alcanzar el orgasmo.«Puedo pasar un año sin tener relaciones sexuales, porque no disfruto. Si accedo, es por mi marido», dice Mariama.

domingo 27 de septiembre de 2009

Zineb el Rhazaoui e Ibitissame Lachgar

Transcribo artículo de L. G. Alvárez para El Faro CeutaMelilla


Algo se mueve en el Islam
Parece que ha pasado desapercibida en nuestra ciudad la noticia publicada por este diario de que la policía marroquí detuvo a dos jóvenes mujeres que organizaron y encabezaron una manifestación de una decena de personas para pedir públicamente la abrogación del artículo 222 del Código Penal, que castiga la interrupción en público del ayuno del mes de Ramadán.
Según el citado artículo pueden ser castigadas a una pena de entre uno y seis meses de cárcel. Una de ellas, Zineb el Rhazaoui, es periodista y la otra, Ibitissame Lachgar, psicoterapeuta, ambas fundadoras del llamado Movimiento para la Defensa de las Libertades Individuales. El citado Movimiento manifiesta que ese comportamiento represivo de las autoridades es un “atentado contra la libertad individual y de opinión”. No hay que decir que la actitud de esa decena de personas ha supuesto un aldabonazo en la conciencia del  país norteafricano. Así, la prensa y el Consejo de Ulemas han puesto el grito en el cielo afirmando que “Marruecos no puede tolerar ese atentado público contra la religión” que “desafía las enseñanzas de Dios y del Profeta”.
Sin duda este comportamiento sienta un precedente para el futuro. En el Islam no se es libre, no hay circulación de ideas. No hay debate sobre lo que está escrito en el Libro, la tradición y los hadices del Profeta. El Islam es la antítesis de la democracia. En el Islam es imposible hacer uso de la razón en todo momento y en todo lugar, tal y como manifestaban los ilustrados del dieciocho. No es casualidad que esos países árabo-islámicos formen el pelotón de los países más atrasados de este mundo. Se advierte que es propio del progreso el uso de la razón. Así, razón versus fe. La razón, la duda, enfrentada a la certeza, a la superstición, al mito, a los terrores del primitivismo. Lo dijo Voltaire, la ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda. No le falta razón a Saramago cuando dice que la idea de Dios va históricamente unida a la opresión y a la matanza.
La actitud de esa decena de personas lideradas por las dos mujeres marroquíes citadas recuerda los comienzos de la reivindicación de las mujeres sufragistas de mediados del XIX y principios del XX. Aquellas organizaciones feministas de primera hora reclamaban no sólo el derecho al voto sino el derecho a la propia estimación, al autocontrol y al esfuerzo personal. Aquellas activas mujeres recibieron toda clase de improperios, burlas y descalificaciones por parte de otras mujeres, de los hombres y de los partidos más conservadores. Así, el esfuerzo de aquellas valerosas feministas fue premiado con la concesión del voto a las mujeres británicas en 1928 tras haber sufrido persecuciones, haber sido encarceladas y atacadas. No es dudoso, pues, que detrás de las conquistas sociales se encuentren siempre las mujeres.
No es descabellado afirmar asimismo que el Islam será lo que sus mujeres quieran. Los machos de la tribu y esos clérigos fanáticos y enfermos de religión y misóginos a más no poder impedirán, sin duda, que las mujeres deshagan el férreo lazo que las ata al machismo árabo-islámico. Muchas caerán por el camino a manos del fanatismo religioso y cavernícola, otras sufrirán persecución y daño de todo tipo, pero más pronto que tarde -con la ayuda de la ciudadanía no vendida y no entregada al fanatismo, a la intolerancia y al dogmatismo religioso islámico- harán que la moderación, la tolerancia, la mesura y la comprensión sean virtudes que adornen, en verdad, el Islam.

jueves 24 de septiembre de 2009

10 millones de niñas en el mundo son casadas antes de cumplir los 12 años


Adjunto artículo leído hoy en el diario El Mundo, y me gustaría que lo leyeran y profundizaran todos aquellos que en nuestro mundo occidental piensan que hay que mantener todas las tradiciones centenarias.
Un total de 65 millones de niñas en el mundo no van al colegio y otras 10 millones son obligadas a casarse antes de cumplir los 12 años, según el informe 'Por ser Niñas' de la ONG Plan, presentado en el Congreso de los Diputados.
El estudio destaca que más de 900 millones de niñas y mujeres sobreviven con menos de un dólar al día, lo que supone un 70 por ciento de todos los pobres del mundo. Asimismo, concluye que "un año más de educación supone para las niñas un aumento de entre el 10 y el 20 por ciento de su ingresos, alejándolas de la pobreza extrema".
Así, la organización insiste en que "la base para mejorar la calidad de vida y alcanzar el bienestar social es apostar por la educación de las niñas".
La mujer pueden aumentar el desarrollo económico
El informe señala asimismo que "existen más de 500 millones de niñas y mujeres capaces de aumentar el desarrollo económico y social del país; pero la mayoría de ellas no tiene a su alcance los medios necesarios para prosperar dentro de la sociedad".
"Las niñas son 'las pobres entre las pobres', ya que son las que más padecen las situaciones de pobreza y exclusión, algo que se agrava en un contexto de crisis", asegura la directora general, Concha López. "Tal como señala el informe, invertir en las niñas es lo más inteligente y productivo que puede hacerse para romper el círculo de la pobreza y promover el crecimiento y desarrollo global", añade.
Además, unas 450 millones de mujeres sufren problemas de salud como consecuencia de dificultades como la desnutrición presentes en su época de crecimiento. Por otro lado, 140 millones de mujeres sufren toda su vida las consecuencias de la mutilación sexual.
Plan se ha marcado el objetivo de introducir la causa de las niñas de todo el mundo en la agenda política de los países desarrollados, incluido España. Esta organización advierte que, para cumplir con seis de los ocho Objetivos del Milenio establecidos por Naciones Unidas para 2015, es necesario hacer una inversión específica en las niñas.
Diputados con pulsera
Por otra parte, los representantes de Plan se reunieron con una veintena de diputados miembros de la Comisión de Igualdad del Congreso, pertenecientes al PSOE, PP, CiU, PNV y BNG, quienes se pusieron una pulsera de tela rosa --en la que aparecen las pequeñas manos de una niña-- para reclamar que el 22 de septiembre sea reconocido por Naciones Unidas como el Día Internacional de las Niñas.
Los parlamentarios posaron para los medios gráficos con unos guantes rosas de portero en las que se podía leer "¡Yo paro la desigualdad de las niñas!" y "Paremos la pobreza infantil".
La presidenta de la Comisión, la diputada socialista y ex ministra de Cultura Carmen Calvo, destacó que es muy importante generar en la sociedad conciencia de la situación de las niñas en el mundo.

domingo 20 de septiembre de 2009

La mujer en México


Adjunto artículo aparecido en BBC


Alberto Nájar
BBC Mundo, México
En lo que va del año han asesinado a 88 mujeres en Ciudad Juárez.
Los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, en el norte de México, alcanzaron la cifra más alta en 16 años. Según organizaciones civiles, en lo que va del año 88 mujeres fueron asesinadas, la mayor cantidad desde que se supo de este tipo de crímenes en 1993.
La mayoría de los asesinatos no se ha aclarado e incluso las autoridades han dicho que varios son consecuencia de la guerra entre bandas de narcotraficantes.
Organizaciones no gubernamentales están en alerta.
"Es una cifra muy, muy preocupante, revela que a pesar de todas las acciones y denuncias que se han hecho la impunidad continúa", le dijo a BBC Mundo Juan Carlos Gutiérrez, director de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH).
El aumento de estos crímenes coincide con la polémica que causó la propuesta del presidente Felipe Calderón de nombrar a Arturo Chávez Chávez como fiscal general del país.
El candidato fue procurador en Chihuahua en los primeros años que aparecieron mujeres muertas por la violencia. Organizaciones de derechos humanos le acusan de no investigar los asesinatos.
El factor del narco
Por diferentes razones, pero lo cierto es que el número se ha incrementado como jamás lo ha habido
Marisela Ortíz, fundadora de la organización Nuestras Hijas de regreso a Casa.
Desde el año pasado la ciudad fronteriza es campo de batalla de los carteles de Sinaloa y Juárez, que se disputan el control del tráfico de drogas.
La procuradora de Justicia de Chihuahua, Patricia González, definió la situación como una "guerra de exterminio" entre los grupos. Más de 3.000 personas han muerto desde enero de 2008.
El escenario ocultó el repunte del asesinato de mujeres, que se cometen en un número mayor a la década los 90, cuando aparecieron los primeros cadáveres de jóvenes asesinadas.
Desde el año pasado organizaciones no gubernamentales advirtieron que la disputa de bandas de narcotráfico aumentaría los asesinatos de mujeres, lo cual ha ocurrido.
"Por diferentes razones, pero lo cierto es que el número se ha incrementado como jamás lo ha habido", le dijo a BBC Mundo Marisela Ortíz, fundadora de la organización Nuestras Hijas de regreso a Casa que agrupa a madres de mujeres asesinadas.
Juicio internacional
Por los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez el gobierno mexicano ha recibido varias recomendaciones de organismos civiles internacionales.
Desde abril México enfrenta un juicio en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por la falta de castigo a los asesinos de mujeres.
El proceso se concentra en el caso de tres chicas cuyos cuerpos aparecieron en un campo de algodón, pero la resolución tendrá efecto para las más de 500 víctimas reconocidas por la Procuraduría de Justicia de Chihuahua.
Las madres de estas tres mujeres demandan al Estado mexicano la reparación del daño causado, pero no sólo en términos económicos sino con el castigo a los culpables.
También se exige protección a las familias de las víctimas, que han sido amenazadas desde hace varios años.
En las audiencias celebradas en abril la procuradora de Chihuahua afirmó que más de la mitad de los casos están resueltos.
La sentencia podría dictarse dentro de un mes, aseguró el director de la CMDPDH.

martes 15 de septiembre de 2009

Niña yemení de 12 años muerta en un parto tras ser obligada a casarse

Luego me diréis que porque odio a las religiones, y a la musulmana con muchas más fuerza. Aquí os dejo artículo publicado en la Vanguardia, pero que podéis seguir desde Google.


Una niña yemení de 12 años obligada a casarse muere en el parto

Una niña yemení de 12 años que fue obligada a casarse con un hombre mayor que ella ha fallecido en el parto, en el que también ha perdido la vida el bebé, según informó la organización Seyaj, que actúa en defensa de los derechos de la infancia en Yemen.
La menor, Fawziya Ammodi, estuvo hasta tres días de parto antes de morir desangrada en un hospital el pasado viernes. "Aunque la causa de su muerte ha sido la falta de asistencia médica, la realidad es la falta de educación en Yemen y el hecho de que los matrimonios con niños siguen ocurriendo", denunció el presidente de la ONG, Ahmed al Qureshi, en declaraciones recogidas por la CNN.
Nacida en una familia muy pobre de la localidad de Hodeidah, Fawziya fue obligada a dejar la escuela y a casarse con un hombre de 24 años el año pasado, una práctica muy común especialmente en la costa yemení del mar Rojo.
Más de la mitad de las niñas yemeníes se casan antes de cumplir los 18 años, muchas de las veces con hombres mucho mayores que ellas que tienen otras mujeres, según un estudio de la Universidad de Sanaa.
Aunque no se conocen los motivos por los que la familia de Fawziya decidió obligarla a casarse, las razones varían según las situaciones concretas de cada familia.
En ocasiones, los motivos son económicos, ya que algunos padres reciben una buena suma de dinero con la que pagar sus deudas.
Pero muchas veces los padres obtienen la promesa del marido de que esperará a que la niña sea mayor para consumar el matrimonio.
El Parlamento yemení intentó aprobar una ley el pasado febrero que situaba la edad mínima para casarse en 17 años. Pero esta propuesta no salió adelante porque muchos diputados argumentaron que violaba la 'sharià o ley islámica.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Nicole Muchnik

Transcribo artículo muy interesante de Nicole Muchnik en el diario el País

TRIBUNA: POR NICOLE MUCHNIK

El 'burka' llega a nuestras puertas

El uso del velo integral -la ocultación, la no visibilidad de la persona- choca y perturba a los occidentales y plantea el dilema de la tolerancia frente a prácticas religiosas discutidas incluso por los musulmanes

POR NICOLE MUCHNIK 31/08/2009
Para una mujer occidental es muy difícil hablar del burka con frialdad, con la cabeza y no los sentimientos, por lo mucho que nos afecta esa ostentación de sumisión, de servidumbre de la mujer, esa negación extrema de la igualdad entre los sexos. Sin embargo, el problema se encuentra a nuestras puertas. Ya no se trata sólo de simpatizar con nuestras hermanas iraníes, saudíes o yemeníes, que sufren latigazos y lapidaciones, sino de saber qué corresponde pensar y hacer cuando el burka está entre nosotros. Sabemos más o menos lo que ocurre en los países que aplican la sharía, aunque sea difícil hacerse una idea exacta, es decir, ponerse en el lugar de las mujeres sometidas a esos regímenes.
Los salafistas convierten sus discursos totalitarios en simples mandamientos religiosos
No es fácil legislar cuando se trata de personas adultas que piensan que se respetan al llevar el velo
En Afganistán, país del burka por excelencia, la prenda fue introducida a principios del siglo XX por los pastunes. "Es talla única, te presiona terriblemente en la cabeza, no ves el suelo que pisas y pierdes el sentido de la orientación", dicen Anna Tortajada, Mónica Bernabé y Mercé Guilera, que lo han probado. Las secretarias, enfermeras, maestras, han abandonado su trabajo y viven condenadas a la miseria si no cuentan con el sostén de un hombre. Las viudas se dedican a la mendicidad callejera o a la prostitución. Ninguna mujer puede salir a la calle si no va acompañada de su padre, ni acudir a la consulta de un médico varón, ni aspirar a la educación. Las escuelas de niñas, más o menos clandestinas, son objeto de atentados con bombas.
Arabia Saudí, calificada como "la mayor cárcel de mujeres del mundo" por Wajeha Al Huweidar, periodista saudí y activista de los derechos humanos, es el país del niqab, una prenda de pesada tela negra que permite ver mediante una pequeña ventanita a la altura de los ojos. Las mujeres pasan toda su vida bajo la tutela de un hombre: marido, padre, abuelo, hermano o hijo. No tienen derecho a conducir, ni a solicitar un préstamo, ni a viajar sin la autorización del marido o de un hombre de su familia; ni siquiera a pasear solas, so pena de ser detenidas. Tampoco están autorizadas a acompañar a su marido a actos sociales. En los transportes públicos, no pueden entrar por el mismo acceso que los hombres. Una mujer de 70 años a la que la moutawa, la policía religiosa, sorprendió en su casa con dos jóvenes, de los que uno era su hijo de leche, de 24 años, y el otro un vecino que había ido a llevarle pan -un delito llamado khilva-, fue condenada por un tribunal a 90 latigazos.
Más que el burka afgano, es el niqab de obediencia salafista el que podemos ver hoy en las calles de Francia, Dinamarca, Alemania y otros países europeos.
En Francia, la rama de los Renseignements Généraux (RG) (los servicios de inteligencia) encargada de la vigilancia del islam radical tiene censadas a 367 mujeres que llevan el velo completo. Una estadística poco creíble si, por otro lado, se cree que hay entre 30.000 y 50.000 salafistas, entre ellos varios miles de mujeres que llevan velo, y a las que hay que añadir las del Tabligh, otro movimiento fundamentalista y pietista. La más joven de las que llevan el velo completo tiene cinco años. Sólo en Vénissieux, modesto barrio a las afueras de Lyon, circula un centenar de mujeres con velos negros. En Marsella, el 25 de junio, alrededor de unas 15 jóvenes se exhibieron en un centro comercial en un acto de militancia salafista cuyo propósito era "provocar a la sociedad y a su familia".
Estas mujeres plantean un problema en los hospitales, donde algunos médicos han recibido amenazas físicas de maridos que pretenden decidir si su mujer puede dar a luz mediante cesárea. Plantean un problema a la hora de emitir todos los documentos de identidad, en los matrimonios y otras formalidades necesarias para la obtención de los derechos sociales, en el uso de los bancos, los controles en los aviones, la escolarización de las niñas, dado que, en nombre de la laicidad de la escuela pública, "se prohíben las grandes cruces, las quipás, los pañuelos islámicos, sea cual sea el nombre que se les dé". Plantean un problema para los profesores, que no saben a quién devuelven a la niña que ha estado a su cargo. Plantean también un problema de seguridad, algo no despreciable en un país amenazado por los integristas argelinos. Y plantean un problema cuando, como en Italia, los salafistas exigen piscinas para mujeres y, como en Holanda, hospitales musulmanes. "El islam político trata de instaurar un apartheid de sexos en las sociedades libres europeas", dice la escritora turca Necla Kelek.
El movimiento salafista era completamente ajeno a los cinco o seis millones de musulmanes residentes en Francia, originarios del norte de África. Pero en cinco años, según los RG, el salafismo ha atraído tantas conversiones como el Tabligh, el otro movimiento integrista, en 25. Se ha desarrollado a partir de una idea de ruptura -política y religiosa- con Occidente y sus costumbres "corruptas". Para Dounia Bouzar, antropóloga e investigadora asociada al Observatorio del Hecho Religioso, "cuando está en tela de juicio la religión musulmana, todo el mundo deja de aplicar los criterios de razonamiento habituales. Esos grupúsculos que dicen ser salafistas no se inscriben en la historia musulmana, sino que son una derivación moderna, de este último siglo. Toda la estrategia de los salafistas consiste precisamente en hacer pasar sus discursos totalitarios por simples mandamientos religiosos".
Más allá incluso de la legítima consideración de los derechos de la mujer o de los derechos humanos, el velo integral, la ocultación, la no visibilidad de la persona con la que nos cruzamos y a la que hablamos es algo que choca y perturba al occidental, dicen los psicólogos. Sin ese mínimo vínculo corporal no hay relación social posible. "Lo que me inquieta del burka es que estoy siendo observada por una persona que me impide que la observe. Allí donde se encuentra, el burka constituye un atentado contra el buen equilibrio entre dos almas", escribe Agnès Gouinguenette en Golias, una revista de cristianos de izquierda. Occidente se ha esforzado y se sigue esforzando por integrar al otro, por hacer de él su igual en toda circunstancia. El velo nos remite a una alteridad total, a un rechazo absoluto.
"El burka no es bien recibido... No podemos aceptar en nuestro país a mujeres prisioneras detrás de una rejilla, aisladas de toda vida social, privadas de toda identidad. No es ésa la idea que tiene la República Francesa de la dignidad de la mujer", decía hace poco Nicolas Sarkozy en Versalles.
¿Pero dónde está la solución? ¿Acaso una ley contra el burka no supondría llevar a primer plano el temor a una muy hipotética invasión de Francia por los musulmanes integristas? Mientras la Asamblea Nacional crea una comisión informativa sobre el velo integral, Mohammed Moussaoui, presidente del Consejo francés del culto musulmán, recuerda "que ningún texto coránico ordena llevar el burka ni el niqab, que en Francia sigue siendo un fenómeno marginal". Partidario de "una labor pedagógica y de diálogo para convencer a las mujeres de que se incorporen a la práctica del islam moderado", Moussaoui considera, como muchos ciudadanos, que la prohibición sería contraproducente y difícil de aplicar. "¿Vamos a detener a las mujeres que lleven el burka por la calle y obligarlas a quitárselo? Eso hará que la mayor parte de ellas se queden en su casa". Además, si bien es fácil legislar cuando la integridad de la persona está en peligro, como en el caso de la ablación de las niñas, la poligamia y las transfusiones de sangre para salvar vidas de niños, es mucho más difícil cuando se trata de personas adultas convencidas de que se respetan a sí mismas al llevar el velo.
En Francia, como en Alemania, son a menudo francesas y alemanas de origen musulmán, o conversas recientes, las que escogen el burka o el niqab, y aseguran que lo hacen con toda libertad y hasta que se sienten más libres con esa "protección" frente a la mirada de los hombres. ¿Son todos presuntos violadores en potencia? Podemos preguntarnos cómo es posible que estas jóvenes sean capaces de adoptar una prenda que es una provocación pero que no tiene grandes consecuencias para ellas, sin pensar en sus hermanas de Oriente, para las que simboliza la peor de las opresiones. Para Elisabeth Badinter, "sea subversión, provocación o ignorancia, el escándalo es, más que la ofensa de vuestro rechazo, el bofetón que dais a todas vuestras hermanas oprimidas, que -ellas sí- corren peligro de muerte por disfrutar de unas libertades que vosotras despreciáis".
Nicole Muchnik es periodista y pintora. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

lunes 31 de agosto de 2009

Lydia Cacho

Transcribo artículo aparecido en Ameco Press, os animo a profundizar en este tema, recordar que el silencio y el olvido es el mejor amigo de los pederastras, violadores y maltratadores.


Dictan sentencia a favor de Lydia Cacho

La demanda del pederasta Jean Succar Kuri pedía resarcir “daño moral”

Internacional, Legislación, Violencia sexual, Pederastia, México DF, Viernes 28 de agosto de 2009, por Lourdes Godínez Leal

México, 28 agosto 09. AmecoPress/CIMAC.- Lydia Cacho periodista, y defensora de derechos humanos de las mujeres, ganó el juicio civil por el que en 2007 la demandara Edith Encalada Cetina, una de las primeras víctimas del pederasta preso Jean Succar Kuri y quien le exigía una indemnización por daño moral por haber narrado su vida en Los Demonios del Edén.

En entrevista telefónica, la periodista, detenida y torturada durante su traslado de Cancún a Puebla en 2005, tras haber publicado este libro donde revela una red de pornografía y pederastia que involucra a políticos y empresarios encabezados por Jean Succar Kuri, informó que el viernes pasado la jueza del Juzgado 17 de lo civil en el Distrito Federal, Rosario Mancera le notificó que había ganado el juicio.

En 2007 Edith Encalada Cetina, una de las principales víctimas de Succar Kuri, demandó a Lydia Cacho por haber utilizado su testimonio públicamente en Los Demonios del Edén y pidió la cantidad de cien mil pesos para “resarcir” el daño moral, es decir, lo que entonces correspondía al 20 por ciento de las regalías del libro.

Esta sentencia a favor “sienta un precedente” en el Distrito Federal para los periodistas que han sido demandados por delincuentes con el afán de callar sus voces, y también “reivindica” a Los Demonios del Edén y lo dicho por cuatro ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quienes en su oportunidad señalaron “que el contenido del libro se quedaba corto” en relación con lo que pasa con la pornografía y trata de menores de edad en nuestro país, consideró Lydia Cacho.

La sentencia a favor “confirma mis suposiciones de que el juicio lo estaba pagando Succar Kuri con su amigo, el empresario Kamel Nacif, y que Edith Encalada fue cooptada por éstos para colaborar en mi arresto y detención”, dijo la periodista.

Cabe recordar que la demanda contra Cacho Ribeiro fue presentada por el abogado de Encalada Cetina, José Luis Álvarez de la Peza, del despacho jurídico Peza y Asociados, uno de los “más prestigiados y costosos” de la Ciudad de México.

Las pruebas

Entre las pruebas aportadas por la defensa de la periodista ante el Juzgado 17 de lo civil en el juicio que ganó después de dos años, se encuentran la grabación de una conversación telefónica entre la demandante y la esposa de Succar Kuri, Gloria Pita Rodríguez; mensajes de correo electrónico donde Encalada Cetina le decía a Cacho Ribeiro “sentirse apenada” porque ésta había sido detenida.

También se presentaron dos videos: uno de ellos grabado en 2003 por órdenes de la entonces subprocuradora de justicia de Quintana Roo, Leydi Campos, donde se muestra una conversación entre Edith y Succar Kuri sobre la relación de abuso sexual y violación del empresario con ésta y otras menores de edad.

Video que en mayo de 2007 reconocería el propio Succar Kuri durante un careo sostenido con la periodista, al aceptar ser él quien aparecía en las polémicos imágenes conversando con Encalada.

El otro video contiene una entrevista a Edith Encalada transmitida en televisión y realizada por el conductor Óscar Cadena dos años antes de que se publicaran Los Demonios del Edén (2006), donde ella relata los abusos sexuales que sufrió por parte de Succar Kuri.

El 4 de abril de 2006 el juez magistrado del Distrito de Arizona, David Duncan, anunció la extradición a México del empresario libanés Jean Succar Kuri, a quien Lydia Cacho, en la investigación para su libro los Demonios del Edén, señalara como la cabeza de una red internacional de pederastas.

El 5 de julio del mismo año Succar Kuri fue extraditado a México y trasladado al penal de Cancún, donde permaneció hasta noviembre para luego ser trasladado al penal de máxima seguridad de la Palma, en el Estado de México.

A la fecha, sólo ha sostenido un careo con la periodista Lydia Cacho —en mayo de 2007—, a quien culpa de su estancia en prisión y a quien advirtió que aunque siguiera ahí “continuaría haciendo denuncias civiles en su contra”.

Fotos: Archivo AmecoPress/Agencias

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Internacional – Legislación – Pederastia – Violencia sexual. 28 agosto (09). AmecoPress/CIMAC


Enlaces
-Wikipedia, Los Demonios del Edén
- Los Demonios del Edén blogspot
- Los demonios del Edén. El poder detrás de la pornografía
- Lydia Cacho, exonerada de la demanda por publicar la historia de una niña violada

jueves 27 de agosto de 2009

Creencias miserables. La lapidación

Transcribo noticia leída hoy en Canal Tolerancia

La niña lapidada en Somalia tenía 13 años

Desmintiendo las informaciones aparecidas anteriormente en los medios de comunicación, Amnistía Internacional ha revelado que la niña lapidada hasta la muerte en Somalia el 27 de octubre tenía 13 años, no 23. Aisha Ibrahim Duhulow murió a manos de un grupo de 50 hombres que la lapidaron hasta la muerte en el puerto meridional de Kismayo, ante un millar de espectadores.

Varios de los periodistas somalíes que habían informado que tenía 23 años han dicho a Amnistía Internacional que calcularon su edad por su aspecto físico.

Aisha estaba acusada de adulterio según la ley islámica, pero su padre y otras fuentes han dicho a Amnistía Internacional que de hecho había sido violada por tres hombres y, que al intentar denunciar la violación a la milicia Al Shabab que controla Kismayo, fue acusada de adulterio y detenida. Ninguno de los hombres a los que acusó de violación fue detenido.

“No fue un acto de justicia ni una ejecución. Esa niña sufrió una muerte horrible a instancias de los grupos armados de oposición que actualmente controlan Kismayo”, ha dicho David Copeman, adjunto de investigación y acción sobre Somalia de Amnistía Internacional.

Este homicidio es otro abuso contra los derechos humanos cometido por los combatientes en el conflicto de Somalia y demuestra de nuevo la importancia de que la comunidad internacional actúe para investigar y documentar estos abusos a través de una Comisión Internacional de Investigación.

Según ha sabido Amnistía Internacional:

  • Se dijo que Aisha Ibrahim Duhulow tenía 23 años calculando su edad por su aspecto físico, según uno de los periodistas que informaron sobre la lapidación. Otras fuentes, incluido su padre, confirmaron su edad real a Amnistía Internacional.
  • El padre de Aisha declaró que la niña estaba en Kismayo desde hacía sólo tres meses, y había venido del campo de refugiados de Hagardeer, en el nordeste de Kenia.
  • Aisha fue detenida por la milicia de las autoridades de Kismayo, una coalición de la milicia de Al Shabab y milicias de clan. Según los informes, durante el tiempo que permaneció detenida sufrió una gran angustia, y hay personas que afirman que llegó a desvariar.
  • Para la lapidación llevaron al estadio un camión cargado de piedras.
  • En un momento de la lapidación, según han confirmado a Amnistía Internacional numerosos testigos, se ordenó a personal sanitario que comprobara si Aisha Ibrahim Duhulow, que estaba enterrada, seguía con vida. La desenterraron, declararon que aún vivía, y volvieron a colocarla en el agujero para continuar con la lapidación.
  • Según Radio Shabelle, una persona que dijo llamarse Sheik Hayakalah afirmó: “Ella misma aportó las pruebas y confirmó oficialmente que era culpable, diciéndonos que le alegraba recibir el castigo que dispone la ley islámica”. Frente a esta afirmación, varios testigos han dicho a Amnistía Internacional que la muchacha forcejeó con sus captores y tuvo que ser llevada al estadio por la fuerza.
  • Dentro del estadio, miembros de la milicia abrieron fuego cuando algunos de los testigos del homicidio intentaron salvarle la vida, y mataron a disparos a un niño que presenciaba los hechos. Más tarde, y según los informes, un portavoz de Al Shabab se disculpó por la muerte del chico y afirmó que el miliciano que había disparado sería castigado.

Información complementaria
Amnistía Internacional ha hecho campaña para poner fin al uso de la lapidación, un castigo que considera espeluznante y horrible. El homicidio de Aisha Ibrahim Duhulow demuestra la crueldad y la discriminación contra las mujeres inherentes a este castigo.

Los informes sobre este homicidio deben encuadrarse en el clima de temor que los grupos insurgentes armados como Al Shabab han creado en las zonas que controlan en Somalia. Como ya ha documentado Amnistía Internacional, autoridades, periodistas y defensores de los derechos humanos son amenazados de muerte y se exponen a perder la vida si se considera que han criticado a Al Shabab, milicia que ha hecho una campaña de intimidación contra el pueblo somalí mediante estos homicidios.

Desde la muerte de Aisha Ibrahim Duhulow, varias personas han dicho a Amnistía Internacional que han huido de Kismayo por temor a sufrir su misma suerte.

viernes 14 de agosto de 2009

Pandilla de mentecatos y odiosos misóginos


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Nueva ley polémica en Afganistán. El gobierno ha aprobado una que "legaliza la discriminación" contra las mujeres de la minoría chiita, estipulando que pueden ser privadas de comida si se niegan a tener relaciones sexuales con su marido, según la ONG Human Rights Watch (HRW).

Según esta organización, que denuncia una maniobra electoralista del presidente Hamid Karzai, candidato a su reelección el 20 de agosto, la ley fue publicada en el Diario Oficial de Afganistán el 27 de julio.

Esta ley es, según HRW, una nueva versión de la que había sido adoptada en marzo por los parlamentarios afganos y firmada por el presidente Hamid Karzai, pero que no había entrado en vigor, después de suscitar la indignación en Occidente, donde se habló de una legalización de la violación doméstica.

HRW explica haber visto una copia final de la nueva ley, que incluye "numerosos artículos regresivos" para los derechos de las mujeres, aunque no sean tan restrictivos como el proyecto inicial. De moento, en Afganistán nadio lo ha confirmado.

Pone precio a las violaciones

El nuevo texto prevé que un marido tiene el derecho a retirar cualquier sustento material a su esposa, incluida la comida, si se niega a satisfacer sus demandas sexuales, y que la custodia de los hijos es confiada únicamente a los padres y los abuelos hombres.

También establece que las mujeres deben pedir permiso a su marido para trabajar, y permite que un violador sea absuelto de cualquier cargo si paga "el dinero de la sangre" a la mujer violada, indica HWR.

Este anuncio ocurre unos días antes de las elecciones presidenciales del 20 de agosto, en las que Karzai es considerado favorito.


lunes 10 de agosto de 2009

Lesbianas en Oriente Próximo

Transcribo artículo publicado en el diario el Mundo por Mónica G. Prieto

Lesbianas árabes en busca de nombre

MONICA G. PRIETO desde Beirut

10 de agosto de 2009.- X era una adolescente libanesa ejemplar. Adorada por su familia y amiga de sus amigos, le gustaba tocar el piano, hacer deporte, leer poesía y, por encima de todo, estudiar la Biblia. Cristiana maronita, cada día dedicaba tres momentos -antes de ir al colegio, antes de hacer los deberes y antes de dormir- a repasar los versículos. "Adoraba la Biblia, me daba alivio, esperanza y alegría. De mayor quería ser misionera, y desde una edad temprana rezaba de forma apasionada".

También desde una edad temprana, seis años exactamente, X sabía que era lesbiana. "Era lo más normal, la parte más natural de mi ser". Lo fue hasta que sus compañeros comenzaron a mofarse de su corte de pelo y de sus ropas holgadas, y hasta que leyó un pasaje de la Biblia según el cual Dios odiaba a los homosexuales que la "persiguió durante años". X terminó confiándose a un profesor de religión al que consideraba un amigo. La miró con repugnancia. "Los homosexuales son pecadores. Dios les odia". "No es cierto. Sé que Dios me quiere tal como soy", rebatió X. El maestro perdió el control. "¿Qué quieres decir? Esto es un problema enorme. No puedes seguir estudiando la Biblia. ¡Lárgate de aquí!".

Cuando la madre de X supo lo ocurrido se llevó a su hija a casa al borde de un ataque de nervios. Una vez en la cocina, comenzó a destrozar la vajilla lanzándola violentamente contra X mientras ella, antes la niña de sus ojos y su principal motivo de orgullo, esquivaba cristales sorbiendo sus lágrimas, incapaz de entender qué había hecho mal. "¿Cómo puedes hacerme esto a mí? No eres normal. Lo he hecho todo por ti y tú te has vuelto una puta".

Primero la encerró por dos semanas en su cuarto. Sólo le permitía salir para 'purificarse' en el agua hirviendo de la bañera. Luego la llevó a un médico, a un sacerdote y a un psiquiatra buscando 'la cura' para su hija. Finalmente, X volvió al colegio con una enorme depresión. En su clase, su pupitre había cambiado de sitio para estar al final del aula, alejado del resto. En el recreo les contó lo sucedido a sus amigos. Todos movieron sus pupitres junto al suyo, y esa solidaridad le dio fuerzas para salir adelante.

La historia de X es común en Oriente Próximo, donde la homosexualidad -y en especial la femenina- es un tabú que jamás es abordado salvo para denigrar, pero no suele tener un final tan feliz como el de nuestra protagonista, quien con el tiempo descubrió que "la religión organizada sólo pretende controlar a la gente, y que el único mensaje verdadero de cada fe es el amor".

En árabe, el término más empleado para definir a un homosexual es 'shazz', que literalmente significa 'desviado'. Puede oírse en televisión y radio, en las universidades y en la calle, a veces con inflexión académica y a veces con tono de franco desprecio. Sirve para referirse a cualquiera no heterosexual, ya sea homosexual, lesbiana, transexual o bisexual. Demasiados estereotipos para el Líbano, el país más avanzado de Oriente Próximo y pionero en muchas causas, cuyo colectivo homosexual busca el reconocimiento del nombre propio y la normalización en forma de derechos.

Ese es el objetivo de Meem -majmouaat mou'azarat al mar'a al mithliyya, o grupo de apoyo a las mujeres homosexuales, creado en Beirut en 2007- , una ONG que acaba de publicar el libro de relatos 'Bareed Mistazjil' o 'Correo urgente' con el propósito de hacer accesible al público las dificultades extremas a las que se enfrentan las mujeres árabes no heterosexuales, estigmatizadas hasta el punto de que muchas buscan hombres gays con los que casarse de forma que ambos emprendan una doble vida sin que sus familias o la sociedad les ataquen por su naturaleza sexual.

El libro está compuesto por 41 historias redactadas por lesbianas anónimas que abordan desde la discriminación y el estigma que implica la homosexualidad hasta la diversidad sexual, la incidencia de la religión -componente imprescindible de Oriente Próximo-, las relaciones de pareja secretas y la emigración hacia Europa como último recurso para hallar la libertad sexual. Más de 100 lesbianas han sido encuestadas por Meem para revivir sus experiencias y ofrecer así al público un infrecuente relato sobre la realidad de las mujeres que aman a otras mujeres, ya sean musulmanas veladas o cristianas devotas, modernas urbanitas o tradicionales mujeres de provincias.

El libro ha sido escrito en inglés por un doble motivo: por un lado, las autoras se sienten más cómodas en esta lengua; por otro, en árabe no existen las palabras que necesitan para definirse y expresarse, de forma que han debido traducir literalmente del inglés al árabe expresiones como 'salir del armario'. En él se desgranan los retos a los que se enfrenta el colectivo: desde asumir su condición sexual en una sociedad donde se considera casi una enfermedad hasta exponer la situación ante sus familias, desafiando así la tradición social, o bien mantener en secreto sus relaciones sentimentales.

Su máximo objetivo, como explican las autoras -anónimas- en el prólogo, es lograr la abolición del artículo 534 del Código Penal libanés, según el cual se pena con cárcel cualquier contacto sexual 'contra natura'. Pero otro menos ambicioso y más necesario se esconde tras los relatos: desdramatizar el mito y promover la tolerancia, al menos hasta conseguir que las lesbianas tengan su propio nombre en la lengua árabe.

miércoles 29 de julio de 2009

Sudán, la dictadura masculina

Transcribo este artículo de Yahoo Noticias

Una periodista sudanesa recibirá 40 latigazos por usar pantalón

Una periodista sudanesa recibirá el miércoles 40 latigazos por usar pantalón, una vestimenta considerada "indecente" en Sudán, tres semanas después de que otras diez mujeres sufrieran el mismo castigo por idéntica razón. Seguir leyendo el artículo

Lubna Ahmed Al Husein, que escribe para el periódico de izquierda Al Sahafa y trabaja para la Misión de Naciones Unidas en Sudán (UNMIS), fue detenida a principios de julio en Jartum cuando usaba un pantalón.

"Recibí una llamada de las autoridades diciendo que debía comparecer a las 10H00 (07H00 GMT) del miércoles delante del juez", dijo Husein este martes a AFP.

"Es importante que la gente sepa lo que pasa", agregó invitando a los periodistas a estar presentes durante su comparecencia delante del tribunal y durante su castigo.

"Me van a dar 40 latigazos y me impondrán una multa de 250 libras sudanesas", es decir unos 100 dólares, continuó.

La periodista relató a AFP que estaba en un restaurante el 3 de julio cuando la policía irrumpió en el local y ordenó a 13 mujeres que usaban pantalones que les siguieran a la comisaría.

Diez de las 13 mujeres fueron convocadas por la policía dos días después y recibieron cada una diez latigazos, según Husein.

Entre ellas figuran mujeres sudanesas del sur semiautónomo, mayoritariamente cristiano o animista en donde no rige la 'sharia' (ley islámica).

Otra periodista, Amal Habani, fue acusada de difamar a la policía después de haber escrito un artículo en el periódico Ajrass Al Horreya condenando la manera en que Lubna Husein fue tratada.

"Espero una decisión", declaró Habani, que puede ser condenada a pagar una multa de varios centenares de miles de dólares si se la reconoce culpable.

La Red Árabe para los Derechos Humanos estimó que la demanda presentada contra Habani se debía a que había afirmado que la detención de Husein "no era un tema de moda, sino una táctica política para intimidar y aterrorizar a los opositores".

A pesar de que las mujeres estén presentes en la vida pública en Sudán, algunas leyes son discriminatorias contra ellas, según organizaciones de defensa de los derechos humanos.

martes 28 de julio de 2009

Violaciones en Bosnia

Transcribo este artículo de Hernan Zin

La violación como arma de guerra: sin castigo en Bosnia

La semana pasada, Milan y Sredoje Lukic, dos primos serbobosnios que lideraban un grupo paramilitar autodenominado Beli Orlovi (Águilas Blancas), fueron condenados por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.

Milan Lukic, que fue arrestado en Argentina en el verano de 2005, deberá pasar 41 años en prisión. La sentencia de Sredoje Lukic, que se entregó a la justicia aquel año también, establece una reclusión de 30 años, pues no se ha podido demostrar su presencia en uno de los escenarios de los crímenes por los que fueron juzgados.

En junio de 1992, en la localidad de Visegrado encerraron a 142 niños, mujeres y ancianos musulmanes en dos casas a las que luego prendieron fuego. La fiscalía calificó estos hechos de “limpieza étnica”. Las acusaciones contra Milan y Sredoje Lukic incluían asesinato, tortura, secuestro, robo y destrucción de propiedad.

Amnistía Internacional se lamenta de que no se sumaran a estos cargos los de violación. Según Nicola Duckworth, directora del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional:

Las mujeres violadas en Visegrado merecen justicia también. Los responsables de esos delitos también deben rendir cuentas… Más de una década después de la guerra, estas mujeres se ven obligadas a vivir con el recuerdo de su sufrimiento, sin poder recibir reconocimiento y una compensación.

Tanto el Tribunal para la ex Yugoslavia como el Tribunal Estatal de Bosnia y Herzegovina han reunido pruebas fidedignas sobre el secuestro de jóvenes posteriormente recluidas, violadas y sometidas a otros delitos de violencia sexual en el hotel Vilina Vlas, cerca de Visegrado. Esas pruebas señalan la responsabilidad de Milan y Sredoje Lukic como autores de violación y otros delitos de violencia sexual. Más de 200 mujeres fueron violadas por los paramilitares en hotel Vilina Blas.

Bakira Hasecic, de la Asociación de Mujeres Víctimas de la Guerra, que fuera violada y expulsada de Visegrado, lleva años manifestando su insatisfacción ante laomisión de este delito entre las acusaciones contra los primos Lukic.También ha señalado el desinterés del Tribunal por el bienestar de las víctimas.

En 1992 fue llevada a una estación de policía en Vinegrado. Le ordenaron que se sacara la ropa y la violaron:

Había un sillón, una barra, algunas sillas y la mitad de la habitación estaba decorada con madera. Vi a Milan Lucik y Sredoje Lukic. Sabía muy bien quién era Milan. Con un cuchillo curvo me dijo que me sacara la ropa.Pensé que era una broma. Pero me di cuenta que de sostenía el cuchillo frente a mí.

Se estima que unas 40 mil mujeres sufrieron violaciones durante la guerra de Bosnia. A pesar de la resolución 1820 del Consejo de Seguridad de la ONU, que fue aprobada en 2008 para potenciar las propuestas de la 1325, y de las numerosas promesas de la Comunidad Internacional, la violación como arma de guerra sigue sin encontrar justicia para las víctimas. En este blog ya lo hemos visto de primera mano en la República Democrática del Congo, en Uganda y en Sudán.

domingo 14 de junio de 2009

Umoja, aldea de mujeres

Umoja, aldea de mujeres *

NICOLE THIBON

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Es la historia de una mujer, Rebecca Lolosoli, y de una aldea, Umoja, una success story de las que gustan por ser tan escasas y no llegar nunca a la primera página de los periódicos.

Hace unos diez años, unas mujeres de Kenia decidieron abandonar sus hogares y fundar una aldea. Sus motivos no eran faltos de peso. Todas habían sido violadas por soldados ingleses, abandonadas por sus maridos y desterradas de la comunidad según una ley muy común para este tipo de delito que quiere que la culpable sea la víctima. Una vez que la nueva aldea estuvo más o menos construida –un par de docenas de casitas de barro y paja dispuestas en círculo en lo alto de una colina cercana a la Reserva Nacional de Samburu, una región de enorme belleza, aunque más o menos abandonada a causa de la sequía y baja productividad–, las mujeres decidieron que allí jamás un hombre sería admitido y que la aldea se llamaría Umoja, que quiere decir “unidad” en Swahili.

Alentada por este primer éxito, Rebecca recorrió las aldeas de los alrededores para hablar a las mujeres de sus derechos y convencer a las apaleadas de que rehusasen toda relación sexual con un marido violento o polígamo. “Las mujeres han de exigir primero su derecho. El respeto vendrá después.” Refugio para las azotadas y lugar de asesoramiento para viudas sin recursos, la aldea da también cobijo a las que, como una niña de trece años, sobrina de la misma Rebecca, deben unirse en matrimonio con un hombre tres veces más viejo. En esta aldea, prohíbida a los hombres, no hay escisión para las pequeñas, no se las casa con viejos y los muchachos ayudan a las mujeres en el trabajo. Hoy, medio centenar de mujeres con sus 150 hijos viven y trabajan en Umoja. Emocionante resultado de la inteligencia, del coraje y de la determinación, aquello que no era sino un refugio de mujeres que comenzaban de cero se convirtió rápidamente en un lugar económicamente viable, próspero, pacífico y, si no temiéramos la palabra, feliz.

La región, una de las más espléndidas de Kenia, está surcada todo el año por autocares cargados de turistas que, empuñando las cámaras, llegan ávidos de artesanía. Las mujeres de Umoja comprendieron enseguida el provecho que podían sacarle a esto, y reciben a los turistas en un campamento muy cómodo, les enseña su centro cultural y venden en la tienda artesanal toda la muñequería que producen y que enloquece a los turistas .
Es aquí donde esta bella historia adquiere un carácter francamente cómico. Los maridos rechazados de la aldea cercana decidieron primero atacar. “Cuando los hombres nos arrojaron piedras decidí hacer caso omiso –cuenta Rebecca– y preguntarles a las mujeres: ‘¿Estáis bien? ¿Vuestros hijos están bien? ¿Vuestras vacas están bien?”. Entonces intentaron crear un pueblo ahí cerca –digamos a distancia de un tiro de piedra– y copiar las recetas económicas de sus ex compañeras. ¡Ay! “En la comunidad de Samburu sigue siendo la mujer quien trabaja. Se despierta temprano, hacia las tres, trabaja todo el día y se acuesta tarde, hacia las 11 de la noche. El hombre duerme cuando y cuanto quiere. Al despertar reclama su desayuno, saca a veces el ganado del establo y se echa a dormir bajo un árbol. El resto del tiempo juega con sus amigos y exige que se le lleve la comida donde se encuentre”. El resultado era previsible y la aldea competidora fue abandonada.

Al haber fracasado en los hechos, el jefe de esta aldea rival, Sebastián Lesinik, intentó defenderse en el terreno de las ideas: “El hombre es la cabeza. La mujer es el cuello. Un hombre no puede recibir consejo de su cuello… Una mujer no es nada en nuestra comunidad. No tienen la posibilidad de contestar a los hombres o de hablar frente a ellos, tengan o no razón”. Y luego, con filosófica resignación: “Ella está cuestionando lo más profundo de nuestra cultura. Ese parece ser el asunto en estos tiempos modernos… las mujeres que causan problemas como Rebecca.” Pero las cosas tampoco resultan fáciles en el terreno de las ideas. Es así que otros grupos lograron presentar en el parlamento de Kenia proyectos de ley que prohíben los matrimonios abusivos y la mutilación genital y condenan la violación.
Centenares de mujeres viudas de maridos víctimas del sida se agrupan en torno de Margaret Auma Odhiambo, otra heroína que las defiende. En la vecina Uganda, miles de mujeres luchan contra la poligamia, fuente incontrolada para la propagación del sida. En el parlamento de Ruanda, país mártir de un genocidio con 800.000 víctimas, las mujeres ostentan hoy el 49% de los escaños. En Níger, las mujeres luchan por entrar en la política y piden la posibilidad de presentarse en las presidenciales: “Los hombres no han sabido gobernar correctamente este país”, explican.

Sin dudas, queda mucho camino por hacer, aunque sea en Derecho consuetudinario. En este continente tan paradójico, las africanas proveen el 70% de la producción de alimentos, pero no disponen de ningún derecho a bienes raíces, prerrogativa de los hombres. En Zambia, la mayor parte de las viudas tiene vedado el acceso a las tierras de familia. En Swazilandia, las mujeres no pueden ser propietarias de tierras por ser menores ante la ley. En Kenia, la ley estipula que hombres y mujeres tienen los mismos derechos en cuanto a la herencia, pero cuando un hombre muere sin testamento, lo que suele ser el caso general, la transmisión de la tierra se rige por la ley consuetudinaria del grupo. En la práctica, estima un estudio de Naciones Unidas, las mujeres no tienen ningún derecho en cuestiones de herencia.
“Estamos al principio de algo importante para las mujeres de África”, dijo Margaret Auma Odhiambo, de Kenia.
¡Insh’ Alá!

Nicole Thibon es periodista.

Ilustración de Miguel Ordoñez

*Diario Público 14-06-2009

sábado 13 de junio de 2009

Las mujeres tenemos en la mano nuestra liberación (Rosa María Artal)

Quiero transcribir este artículo de Rosa María Artal. Todos los méritos para ella.

Las mujeres tenemos en la mano nuestra liberación

Todo seguirá como estaba en Irán, tras el triunfo en las urnas del actual presidente Ahmadineyad. Mujeres tapiadas en vida, acuden a votar en Teherán, según la foto de El País. Pero también hemos visto pañuelos livianos y gafas de diseño. Un germen de rebeldía femenina que puede –y debe- prosperar. Según cuenta la enviada especial del mismo diario, Ángeles Espinosa, hasta amas de casa maduras se han quejado de la obligatoriedad de ir cubiertas como símbolo de represión.

Hice varios reportajes -a mi iniciativa- para tratar de entender la situación de la mujer en el mundo musulmán. Las residentes en España aseguran que usan el “hiyab” porque quieren, es su deseo, es su cultura. Sólo hablan si les da permiso el marido. En Granada, unos jóvenes universitarios marroquíes me explicaron con detalle las razones de su uso: el pelo de la mujer les excita, y sólo el hombre “adjudicatario” tiene derecho a verlo y excitarse. En efecto esas sombras cubiertas que vemos por las calles, se visten de gala en casa, se maquillan y se sueltan el pelo, pero sólo para sus maridos. El líder libio Gaddafi acaba de decir en Roma: ”En el mundo árabe e islámico la mujer es como un mueble que se puede cambiar cuando quieras y nadie te preguntará por qué”. Un mueble hermoso, en caso contrario no sirve.

En el extremo, las desgraciadas mujeres afganas, tratadas peor que animales. Allí rige el “burka” que sólo permite unos agujeros con red, a la altura de los ojos, para poder ver. Una nueva ley autoriza la violación dentro del matrimonio, ante el silencio internacional. La caída del gobierno talibán iba a darles autonomía, para ello -entre otras cosas- mandamos soldados occidentales, pero no ha ocurrido en la práctica, incluso han legalizado los abusos contra la mujer.

Las mujeres españolas vivimos con intensidad el triunfo de la “revolución iraní” en 1979. El muy discutible Sha Reza Palhevi, pro-estadounidense, había occidentalizado el país y las mujeres persas, sin pañuelos, eran las más avanzadas de la zona. El ayatolá Jomeini volvió a enclaustrarlas. Ahora pretendían liberarse. No lo han conseguido. Pero lo harán. Esas madres musulmanas que llevan a sus niñas tapadas por las calles españolas, las propias niñas que estudian en los colegios “Educación para la ciudadanía”, por ejemplo, tienen la llave para el cambio. La mujer será quien, con su liberación del yugo masculino, acabe con los atrasos del mundo islámico.

Seguimos con atención a las iraníes, porque las españolas estábamos embarcadas en la misma tarea. Había que acabar con el tratamiento de retrasadas mentales que nos había impuesto el franquismo. Ya sabéis la lista de cosas que no podíamos hacer sin permiso de un varón. Incluso se exigió, hasta un determinado momento, ir a misa con velo, también con velo. Y las monjas españolas poco difieren en sus atuendos de cualquier mujer musulmana, aún hoy.

Pero éste es el modelo que ofrecemos a cambio:

culo-anorexia

Las mujeres occidentales también usamos velo: la cirugía estética, el maquillaje, las dietas imposibles. Y no nos esclaviza el hombre en este caso, sino nosotras mismas y la sociedad de consumo. Veo el bombardeo de anuncios en las teles: falsas cremas milagrosas que no devuelven la juventud, ni tienen porqué hacerlo. Y dietas, muchas dietas, más productos prodigio. Nos hemos acostumbrado a ver modelos cuyas mejillas se hunden por el hambre y con unos culos que no son tales. ¿Qué atractivo sexual puede tener estas carrilleras, estas cocochas, sustentadas en huesos? A cambio, la mujer se abulta los senos con implantes mamarios, totalmente perceptibles en buena parte de los casos.

Entre la obesidad como problema serio, y este modelo estético que ha calado, está la lógica, la naturalidad. Siempre he dicho que a Marylin Monroe la hubieran puesto a dieta de inmediato, de vivir en nuestro tiempo.

Y las arrugas. De la película sueca “Los hombres que no amaban a las mujeres”, me llamó poderosamente la atención, que la directora de la revista Millenium ¡tenía arrugas!, ¡por dios, una actriz de cine con arrugas! ¡Una mujer con arrugas! Es muy infrecuente verlas en escaparates públicos. También este mensaje se impone, al punto que a mí misma, que me rebelo, me produce cierta incomodidad mostrar el rostro que corresponde a mi edad, ante alguien que encuentro por primera vez. Casi ninguna de mis amigas lo tiene, gastan fortunas en desgraciarse a cambio de una piel más o menos lisa.

Y el maquillaje. A causa de una prisa, tuve que comprar el otro día en una perfumería cercana un delineador de ojos. Sólo había “de marca”. Es decir, no encontré nada por menos de 26,50 euros, de Dior. 2,5 ml. Es decir, que el litro cuesta 10.600 euros. Hasta ahora la tinta de impresora, a 4.000 euros el litro, se había computado como el líquido más costoso, por encima de la gasolina, los perfumes, o el champán Don Perignon. Yo compro habitualmente un delineador en Mercadona por 5 ó 6 euros y es incluso mejor. 150 euros puede costar una crema antiarrugas“de marca” para el rostro, en Inglaterra hace furor una de 20 euros, “sin” marca. Y que, al parecer, funciona algo más que las demás que es nada. Pero empiezo a sentirme estúpida -más vale tarde que nunca- al someterme también a esas esclavitudes nada inocuas.

En resumen, la mayor parte de las mujeres del mundo precisan liberarse de ataduras y sólo nosotras podemos dirigir ese cambio, al que debieran sumarse los hombres porque estamos hablando de culturas y sociedades que afectan a nuestra estructura.

Respecto a nuestro modelo, así concluía una Cuarta Página mía de El País, el verano pasado. Nada ha cambiado desde entonces, ha empeorado.

“Todo icono refleja a la sociedad que lo crea. Muchas buscaron -desde los griegos- armonía, equilibrio, perfección. El siglo XX se inicia con una explosión de creatividad y rebeldía. La misma que -algo más ingenua- impregnó los sesenta, exuberantes y coloridos. La mujer, entretanto, engordó y adelgazó al ritmo que le marcaban y siembre hubo de ser joven.

Nuestra sociedad de hoy parece querer borrar surcos y matices, peso. Allanar también el pensamiento. Compartimentar, para aislarnos y enfrentarnos. Su imagen -enjuta, sintética, plastificada- podría simbolizar su inconsistencia en los frágiles hilillos que constituyen las piernas de las modelos. No es casual. Los mismos entes que producen niños planos, aspirantes a famosos, consumidores desde ahora y para siempre, cercan a las demás generaciones. Planchar rostros genera beneficios económicos, contratar en el trabajo a jóvenes inexpertos, menos costo. La insatisfacción permanente, vulnerable desasosiego, o rendición. ¿Dignificar la escala de valores imperante es tarea imposible? ¿Será, aún, verdad que las ideas, la ilusión, la imaginación y el coraje cambian el mundo? Puede que haya llegado la apremiante hora de comprobarlo. A cualquier edad”.

Niñas prostitutas en Zimbabue

Cientos de niñas de Zimbabue se prostituyen para conseguir comida

Cientos de niñas de Zimbabue, algunas de sólo 12 años, están recurriendo a la prostitución para poder conseguir comida y sobrevivir a la profunda crisis social económica que vive el país, según alertó hoy la organización Save the Children.

Al parecer, los cada vez más altos índices de pobreza están llevando a las niñas a vender sus cuerpos por apenas una caja de galletas. Según la ONG, esta situación puede empeorar con vistas al Mundial de fútbol de la vecina Sudáfrica el próximo año.

La tasa de paro en Zimbabue es de aproximadamente el 90 por ciento, por lo que gran parte de la población no se puede permitir comprar comida, recibir asistencia sanitaria o cubrir los gastos de la educación de los niños.

La subdirectora de un colegio en la región de las cataratas Victoria explicó a la BBC que cientos de sus estudiantes femeninas están prostituyéndose por cualquier cosa que puedan conseguir. "Pueden ser libros, pueden ser galletas, patatas", señaló.

La directora de Save the Children en Zimbabue, Rachel Pounds, advirtió también de que hay evidencias de que muchas niñas son blanco de las redes de tráfico de seres humanos. De hecho, se cree que éstas tienen planes de enviar a adolescentes a Sudáfrica el año que viene debido a la cantidad de turistas que visitarán el país vecino con motivo del Mundial.

martes 19 de mayo de 2009

Asesinatos de mujeres en Nuevo México (EEUU)

Estados Unidos asiste con horror al hallazgo de una fosa con los resto de doce mujeres en Nuevo México

Tres meses removiendo los más de 50.000 metros cúbicos de arena de un área semi desértica de la periferia de la ciudad de Albuquerque (Nuevo México) han servido para destapar un tétrico escenario de crimen: una fosa con los restos de 12 mujeres hispanas que constaban como desaparecidas entre el 2001 y el 2006.

La búsqueda comenzó después de que una mujer descubriese un hueso mientras paseaba a su perro por la zona de West Mesa, a las afueras de Albuquerque. Al sospechar de que se trataba de un hueso humano, hizo una foto y se la mandó a su hermana, enfermera, que le confirmó sus sospechas. A partir de ahí, comenzó la investigación policial.

Se trata de la fosa más grande jamás hallada en los Estados Unidos, tal y como informa el Corriere della Sera. Es una fosa de unos ocho metros donde se han encontrado los restos óseos de doce mujeres, una de ellas embarazada.

Tras finalizar la búsqueda el 25 de abril, de momento han sido identificados siete de los cuerpos: Monica Candelaria, de 21 años; Cinnamon Elks, de 31; Verónica Romero, de 26; Vistoria Chávez, 28; Doreen Márquez, de 27; Jiulie Neto, de 23 y Michelle Valdez, de 22 y embarazada de cuatro meses.

Las tesis policiales indican que todas fueron asesinadas y que se siguió un mismo patrón, ya que todas son mujeres jóvenes, hispanas, se conocían entre ellas y vivían en el suburbio de War Zone, una de las peores zonas de la ciudad, marcada por las drogas, la violencia y la prostitución.

Frustración de las familias

El peor golpe, sin duda, ha sido para las familias, que tras años de búsqueda y desesperación, han descubierto que sus hijas, nietas o incluso madres han sido asesinadas cruelmente.

Al dolor se suma el hecho de que durante todo este tiempo han sido, según recoge el Corriere della Sera, ignorados por los agentes de policía.

"Ni ella ni las otras han sido jamás buscadas realmente en todos estos años" afirma una periodista que ha seguido el caso

Lori Gallego, amiga de Doreen Márquez, una de las chicas asesinadas, cree que todo se debe a que eran chicas hispanas: "Nunca nos han escuchado." Joline Gutierrez- Kruger, periodista del Albuquerque Journal que lleva meses cubriendo el suceso, coincide con Gallego: "Una chica como Michelle Valdez no era una joven estudiante, rubia y de ojos azules, desaparecida en un buen barrio de la ciudad. Ni ella ni las otras han sido jamás buscadas realmente en todos estos años".

La tesis de los prejuicios racistas a la hora de abordar los casos por parte de la policía se asienta aún más al escuchar las declaraciones de la madre de Mónica Candelaria, otra de las víctimas. Tal y como recoge el New York Times, días después de que su hija desapareciera, en Mayo de 2003, contó a un detective sheriff que un hombre del barrio llamado Isaac iba diciendo que habían matado a Mónica y la habían llevado a la zona de Mesa.

Sin mucha confianza en que la policía le hiciera caso, ella y su familia estuvieron un mes buscando a su hija en la misma zona donde años después ha sido encontrada.

Un informe policial muestra que la declaración de la madre de Mónica quedó registrada, y que incluso se hizo una búsqueda en la zona, donde se encontró un hueso humano, pero no se siguió adelante porque no pertenecía a la víctima que buscaban. Después se traspasó la investigación a la unidad de casos sin resolver. Nunca más se supo.

"Yo sabía que mi hija estaba enterrada allí, no se si ellos encontraron alguna vez sus restos", dice la madre de Mónica. "Quizás alguna de las chicas podrían haberse salvado si hubieran encontrado el cuerpo de mi hija entonces".

Muchos de los familiares se preguntan ahora porque no se hizo nada durante todos estos años y porque ha tenido que ser una casualidad la que descubra el horror que sufrieron estas doce chicas.

viernes 17 de abril de 2009

El grito de Somaly Mam

Transcribo el estremecedor relato de Pilar Rahola. 

Tenía ocho años cuando su hermana la vendió como esclava doméstica. Sus amos le pegaron tanto que se escapó y volvió a casa. Su hermana la volvió a vender a un burdel donde vendieron su virginidad durante una semana, luego la cosieron y la volvieron a vender como virgen, algo que recordaba con horror. Pasó tres años en burdeles obligada a atender a quince clientes al día. Un cliente borracho pasó toda una noche golpeándola y no quiso pagar arguyendo que ella le había robado. La castigaron metiéndola en una jaula. Cuando ya estaba inservible, con sida y tuberculosis, el proxeneta la abandonó en la calle.

Aunque nuestras pupilas de primer mundo pueden dilatarse unos instantes, quizás conmovidas por su relato, lo cierto es que se trata de una historia corriente. Una niña nacida en cualquier lugar de Camboya, una etnia pobre y vulnerable, una infancia en riesgo y, a los 14 años, su joven cuerpo esclavizado y prostituido durante años hasta que un hombre se enamora de ella y la rescata de un prostíbulo de Phnom Penh. De hecho, ha tenido suerte. Muchas de sus compatriotas son vendidas o secuestradas a partir de los cinco años, para ser usadas como esclavas prostitutas. 

Se llama Somaly Mam, preside la organización camboyana Acción por las Mujeres en Situación Precaria (Afesip), ha sido amenazada de muerte por las mafias, y su libro sobre la prostitución infantil, 'El silencio de la inocencia', publicado en el 2006 en Destino, es uno de esos gritos brutales que estallan en el corazón de la conciencia, y se quedan para siempre. Pero como ella misma cuenta, su historia no es la peor, porque la mayoría de esas niñas no salen del infierno. 

Estas son sus propias palabras: "Le contaré la historia de Tomdy. Tenía ocho años cuando su hermana la vendió como esclava doméstica. Sus amos le pegaron tanto que se escapó y volvió a casa. Su hermana la volvió a vender a un burdel donde vendieron su virginidad durante una semana, luego la cosieron y la volvieron a vender como virgen, algo que recordaba con horror. Pasó tres años en burdeles obligada a atender a quince clientes al día. Un cliente borracho pasó toda una noche golpeándola y no quiso pagar arguyendo que ella le había robado. La castigaron metiéndola en una jaula. Cuando ya estaba inservible, con sida y tuberculosis, el proxeneta la abandonó en la calle. La recogí con once años y me la llevé a casa. Estaba destrozada, sólo sobrevivió cuatro años. Yo la quería muchísimo, la sentaba sobre mis rodillas y la acariciaba. ¿Por qué ahora que tengo una madre, que puedo ir a la escuela, debo morir?". 

Confieso que no sé cómo continuar. Después de transcribir la historia de Tomdy, ¿cómo relatar el quiebro que siento? Quería dar los datos de prostitución infantil que, según Unicef, hablan de más de dos millones de niñas prostituidas. Quería explicar cómo empiezan a ser vendidas con cinco o seis años, niñas de Nepal, de Camboya, de Vietnam, de India, algunas compradas por jeques para uso personal, otras repartidas por los miles de burdeles de la zona. Quería recordar que, entre sus clientes, son millones los ciudadanos del primer mundo, muchos de ellos gente de orden, padres de familia, hombres de bien. Ni tan sólo necesitan una tarjeta oro para comprar una niña. 

Quería explicar cómo mueren en las calles de Bombay o Calcuta, después de ser consideradas inservibles. Quería hablar del auge de la pornografía infantil, que mueve sus redes con extraordinaria rapidez, y que, según Ecpat ('Fin a la prostitución infantil, pornografía, tráfico y explotación sexual de niños'), ha colocado a México en el segundo lugar de este siniestro ranking. 

Quería decir que esta lacra brutal, que destruye a millones de niños en el mundo, nunca forma parte de las cumbres internacionales, no está en las agendas geopolíticas, no conmueve a las almas sensibles del G-20, no existe en las pancartas de los ruidosos que protestan, no llena los titulares de la prensa y prácticamente nunca habita en ningún rincón de nuestra conciencia. 

Millones de niños que gritan sin voz, desde los sórdidos rincones donde son vejados, prostituidos, golpeados, violados, usados para gozo de personas que están ahí, abusando de ellos, porque pueden pagarlos. 

Quería hablar de su dolor, de mujeres como Somaly, quería hablar de nuestro silencio. Pero la historia de Tomdy me ha dejado seca de palabras, hueca, vacía de sentido. Cualquier palabra sobra, porque su historia, que es la historia de miles niñas, lo dice todo, lo es todo, lo grita todo. La cuestión es, ¿cómo es posible que no oigamos su grito? 

martes 14 de abril de 2009

Francia intenta detener mutilación de niñas

El gobierno francés lanzó una campaña el martes contra la mutilación genital de las niñas y el matrimonio forzado, para proteger a las mujeres de tradiciones que persisten en comunidades inmigrantes y que el país europeo trata de integrar.

El gobierno está distribuyendo 100.000 panfletos a escuelas, médicos y servicios públicos para explicar los riesgos a la salud y brindar información sobre los servicios de apoyo para las víctimas.

La campaña incluye dos folletos impresionantes en colores rojo, blanco y negro. En uno aparece una navaja, que se suele usar para la mutilación genital, dentro de un círculo cruzado por una raya. El otro muestra una mano con los dedos separados y un anillo de alambre de púas en el anular, también dentro de un círculo cruzado por una raya.

Francia es uno de los países europeos que ha tratado de eliminar esas costumbres. La ley prohíbe el matrimonio forzado y permite demandar a cualquiera que mutile los genitales de una niña ciudadana o residente, aunque lo haga en otro país.

Ambas costumbres, sin embargo, siguen floreciendo clandestinamente. La campaña de información está dirigida a los inmigrantes para decirles que esos actos son inaceptables.

“Una plaga bárbara, anacrónica e injustificable”, la llamó la viceministra de asuntos sociales y de la mujer Valérie Létard.

Unas 55.000 mujeres y niñas en Francia han sufrido la mutilación y otras 70.000 están “bajo amenaza” de ser obligadas a casarse, añadió.

Las familias deben saber que “la ley las castigará severamente si siguen esos caminos”, dijo Létard.

La mutilación genital, un rito antiguo en una veintena de países africanos y parte del Medio Oriente, consiste en la excisión del clítoris y los labios vaginales y generalmente se realiza a niñas prepúberes.

lunes 13 de abril de 2009

Un juez saudí rechaza por segunda vez anular el matrimonio entre una niña de 8 años y un hombre de 47

Las autoridades religiosas controlan los tribunales, que en Arabia Saudí aplican la sharia, o ley islámica

(EUROPA PRESS) -

Un juez saudí ha rechazado anular el matrimonio entre una niña de 8 años y un hombre de 47, manteniendo así la sentencia que emitió este mismo magistrado a finales del año pasado, cuando la madre de la menor pidió que se le concediera el divorcio a su hija, según informó un familiar a la CNN.

El juez, jeque Habib al Habib, "defendió su veredicto inicial e insistió en que la niña podrá presentar al tribunal una demanda de divorcio una vez que llegue a la pubertad". Aún así, el familiar, que pidió permanecer en el anonimato, añadió que la madre de la menor continuará pidiendo el divorcio para su hija.

El caso de esta niña de 8 años salió a la luz el pasado diciembre, cuando Al Habib rechazó anular el matrimonio. El magistrado alegó que la madre, quien está separada del padre de la menor, no es la tutora legal de la niña y por lo tanto no puede representarla en el tribunal, explicó el abogado de la madre, Abdulá al Jutaili.

El padre de la niña, según el letrado, organizó el matrimonio para saldar sus deudas con un "amigo", actualmente el marido de la menor. En el primer juicio, el juez hizo firmar al marido un documento en el que prometiera que no mantendría relaciones sexuales con la menor hasta que llegara a la pubertad, recordó Al Jutaili. El magistrado añadió que en ese momento la niña podrá presentar la demanda de divorcio.

La opinión de las autoridades saudíes no ha ayudado a los intentos de la madre por conseguir el divorcio para su hija. El gran mufti del reino, jeque Abdul Aziz al Sheij, señaló en enero en declaraciones al diario 'Al Hayat' que "es incorrecto decir que no esté permitido casar a niñas de 15 años o menos". "Una niña de 10 ó 12 años puede casarse. Los que piensen que es demasiado joven están equivocados y son injustos con ella", afirmó.

Según Al Sheij, "se oye mucho en los medios sobre el matrimonio con niñas menores", pero "debemos recordar que la sharia --o ley islámica-- no ha sido injusta con las mujeres".

El investigador sobre Arabia Saudí de la ONG Human Rights Watch (HRW), Christoph Wilcke, declaró a la CNN en diciembre, cuando se conoció este caso, que su organización sabe de muchos otros matrimonios de hombres con niñas pequeñas en este país.

"Sabemos de este tipo de casos una vez cada cuatro o cinco meses porque la opinión pública saudí ahora puede expresar sus quejas sobre esto, especialmente cuando las niñas son vendidas a hombres mayores", indicó Wilcke.

El investigador de HRW explicó que aunque el Gobierno saudí tome decisiones dirigidas a proteger a los niños, las autoridades religiosas "todavía controlan los tribunales".

En este sentido, el portavoz de la Comisión de Derechos Humanos de Arabia Saudí, Zuhair al Harithi, aseguró que el Gobierno lucha contra los matrimonios en los que participan niños porque éstos "violan los acuerdos internacionales que ha firmado el país y no deben permitirse".

martes 7 de abril de 2009

El presidente chechén aboga por la poligamia en el Cáucaso Norte

El presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov, se pronunció a favor de la poligamia en el Cáucaso Norte, cuya población es mayoritariamente musulmana, en una entrevista publicada hoy por el diario oficial ruso "Rossíiskaya Gazeta".

"En Chechenia hay más mujeres que hombres, y todas ellas deben tener una familia, una vida plena. Nuestras costumbres y nuestra religión permiten la poligamia", dijo Kadírov.

Según el presidente de la república norcaucásica, las costumbres chechenas son muy severas, ya que "si una joven o una mujer divorciada tiene un amante, su hermano la mata ella y también al hombre".

"Para una mujer es mejor convertirse en segunda o tercera esposa que ser asesinada. Por eso estoy convencido de que hoy necesitamos la poligamia", dijo Kadírov.

En su opinión, la falta de una ley que autorice la poligamia no es ningún obstáculo para que un hombre tenga varias esposas, y añade: "No hay ninguna ley que autorice la prostitución, pero ¿cuántas mujeres se venden en las calles de Moscú?".

Según el presidente chechén, en su república la prostitución no existe.

La poligamia es un tema recurrente en Rusia, especialmente en el Cáucaso Norte.

En 1999, Ruslán Aúshev, entonces presidente de Ingushetia, república vecina de Chechenia, legalizó por decreto la poligamia para superar la crisis demográfica.

Sin embargo, el Kremlin intervino y abolió la medida por estar reñida con la Constitución de Rusia.

Aushev, general del Ejército ruso y galardonado con el título de Héroe de la Unión Soviética en la guerra de Afganistán, había puesto sólo dos condiciones para que los ingushes pudieran tener más de una esposa: prestar a todas igual atención y darles las mismas condiciones de manutención.